Hoy es el día mas largo del año, un momento especialmente idóneo para parar, mirar hacia dentro y tomar conciencia del camino recorrido hasta aquí. Esta noche, a las 23:43h, tendrá lugar el solsticio de verano 2020 en el hemisferio norte. Este momento marca el inicio de la estación mas esperada tras estos meses de confinamiento.

Pero… ¿la viviremos con el nivel de conciencia necesario para contribuir a cuidar del bienestar de todos y el del planeta?

Desde hace miles de años, este momento de transición ha sido considerado sagrado. Las civilizaciones antiguas consideraban este evento astronómico como una puerta de conexión entre los dos mundos: el del Cielo y el de la Tierra, el Espiritual y el Material, la Conciencia Universal y la Conciencia Individual. A lo largo y ancho del planeta Tierra encontramos vestigios de rituales y cultos en honor a este mágico día. Desde Stonehenge a las pirámides de Guiza, pasando por civilizaciones y culturas de los cincos continentes. La veneración a la luz del Sol como fuente de Vida es compartida por muy diversas culturas, como la celta, la maya o la inca, así como la de la griega y la egipcia. Esta tradición pagana fue adoptada en forma de la celebración de la noche de San Juan por la tradición cristiana.

La celebración del Solsticio de Verano es un símbolo de florecimiento y plenitud. Las civilizaciones antiguas consideraban este momento astronómico como una puerta de conexión entre los dos mundos.

El Solsticio de Verano se considera también una forma de recordar la importancia de vivir alineados con los ciclos naturales. Se suele celebrar con hogueras, ya que el fuego es un símbolo de transformación y purificación. 

Pero no se trata solo de celebrar este momento especial hacia afuera, hacia el mundo exterior. Sino mas bien de parar, mirar hacia adentro y alinear nuestro mundo interior con el mundo exterior. Y es que estamos ante un momento especialmente idóneo para la toma de conciencia. Al igual que el sol está aparentemente en su punto mas alto, nuestro sol interior, nuestra conciencia, está en un punto especialmente álgido. Por ello es recomendable aprovechar este momento para alimentar nuestra luz, la conciencia con la que vivimos nuestras vidas y transformar lo que ya no nos sirve.

Es un momento para tomarnos el tiempo y hacer el espacio para honrar nuestra propia luz interior y su expansión a través de nuestras sombras.

Y para tomar conciencia de nuestras luces y de nuestras sombras, el Solsticio de Verano es momento de plantearnos cuestiones como:
  • ¿cómo quiero vivir mi vida?
  • ¿que es lo que en el fondo es lo realmente importante para mi?
  • ¿cuál es mi propósito en la vida y como puedo alimentarlo con cada una de las decisiones que tomo en el día a día?
  • ¿que patrones me gustaría dejar atrás, disolver, de cara a alcanzar esa intención? 

Y también es un momento idóneo para honrar con agradecimiento todo aquello que tenemos y que tantas veces damos por sentado en la vida. Así como ser consciente del impacto que deja nuestra huella en el mundo. 

Y a ti ¿qué huella te gustaría dejar?…

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