Cómo gestionar el estrés de las relaciones familiares con Mindfulness

Publicado el: 16 de diciembre de 2021

Las Navidades están a la vuelta de la esquina. Y, con ellas, llega también a nuestra vida el estrés de la recta final del año que, de forma más o menos sutil, nos afecta a todos en estas fechas. Entre todas las fuentes de estrés, el derivado de las relaciones familiares ocupa los primeros puestos. Por eso, en este artículo te cuento cómo gestionar el estrés de las relaciones familiares con Mindfulness y te comparto una práctica guiada para que sepas cómo gestionar emocionalmente las dificultades en tus relaciones familiares.

Los preparativos, las compras, la organización, las reuniones familiares… unidos al clima de tensión general que ha inundado nuestras vidas puede resultar en un cóctel explosivo que nos lleve a desgastarnos innecesariamente. Para que puedas vivir estas navidades con menos desgaste, en este artículo te explico algunas claves y te enseño una práctica guiada para enseñarte cómo gestionar el estrés de las relaciones familiares con Mindfulness.

En este artículo encontrarás el siguiente contenido:

ÍNDICE

1. El Estrés Navideño

1.1 ¿Por qué nos cuesta disfrutar las Navidades?


1.2 Las 3 principales fuentes de estrés en Navidad


2 Cómo gestionar conscientemente el Estrés Navideño


2.1 Estrés, cerebro y sistema nervioso

2.2 La clave para gestionar el Estrés Navideño

3. Cómo afrontar los conflictos familiares:

3.1 Conflictos familiares y emociones

3.2 Cómo gestionar el estrés de las relaciones familiares con Mindfulness: Práctica guiada con el método de las 3 i

1. El estrés Navideño

¿Eres de esas personas a quienes les encanta las navidades o, más bien, de las que pasarías perfectamente sin ellas?.

La mayoría nos encontramos en el rango entre estos dos extremos. Y, cada año, en función de lo que vivimos, pero, sobre todo, de cómo lo afrontamos, vamos transitando en torno a estos dos polos opuestos.

Entre todos los motivos que nos llevan a generar sentimientos contrapuestos en torno a las navidades, el estrés generado por los roces familiares se lleva la palma.

La tensión por los que están y por los que no están. La tensión por las diferentes formas de ser, de ver y entender el mundo. O la tensión por querer que las cosas sean diferentes de como son, pueden no sólo disminuir tu capacidad para disfrutar las navidades, sino convertirlas en una auténtica pesadilla.

Ante los cambios en la rutina nuestro sistema nervioso activa los mecanismos del estrés que nos hacen más vulnerables a vivir inconscientemente.

Los preparativos, las compras, la organización, las reuniones familiares… unidos al clima de tensión general que ha inundado nuestras vidas en los últimos meses son fuentes de estrés que nos limitan a la hora de disfrutar las navidades. Y, lo sientas conscientemente así o no, para tu cerebro y tu sistema nervioso probablemente sí lo sean.

Como te explico más abajo, cada vez que salimos de la rutina y tenemos que adaptarnos al cambio nuestro sistema nervioso activa los mecanismos del estrés que nos hacen más vulnerables a vivir inconscientemente.

1.1 ¿Por qué nos cuesta disfrutar las Navidades?

La tensión y el estrés nos llevan a vivir en lo que en Mindfulness llamamos Piloto Automático: la tendencia a vivir inconscientemente, sin darnos realmente cuenta de lo que estamos haciendo, pensando o sintiendo.

El problema es que ante el estrés nuestra mente reacciona por defecto activando patrones emocionales inconscientes que nos llevan a entrar en bucle. A acabar pensando, sintiendo o reaccionando de todas esas formas que no nos gustan. Y más aún. Desgastándonos y sufriendo innecesariamente.

Y, así, la vida se nos pasa. Por eso, muchas veces se nos acaban pasando las Navidades con ese sabor agridulce de que nos hubiera gustado disfrutar más pero tan solo hemos ¨ hemos sobrevivido¨ a unas Navidades más. ¿Te suena familiar?

Ante el estrés nuestra mente reacciona activando patrones emocionales inconscientes que nos llevan a entrar en bucle.

Es que la forma en que nuestra mente reacciona ¨por defecto¨ al estrés, nos impide vivir unas Navidades Conscientes, alineados con el significado profundo de estas fechas. Como te contaba en este artículo, esta época representa una gran oportunidad para dejar de desgastarnos innecesariamente y vivir con más conciencia nuestras vidas.

1.2 Las 3 principales fuentes de estrés en Navidad

¿Sabes cuales son las 3 fuentes de estrés más comunes en estas fechas?. Aquí te las detallo en orden de menos a mayor estresante:

#3. Las demandas ¨extra¨ :

Los preparativos pre-celebración, las compras, la organización del tiempo, la conciliación familiar… son demandas ¨extra¨ a añadir a nuestra lista inacabable de tareas por hacer. Estas demandas, unidas a la sobrecarga de información, de anuncios y de estímulos de la que vivimos rodeados, puede llegar a saturar a nuestro sistema nervioso.

#2. Las expectativas:

Para bien y para mal rara vez nuestras expectativas se cumplen. Y eso es una de las grandes fuentes de estrés para nuestro cerebro. Bajo la apariencia de tener tiempo de vacaciones, tendemos a pensar que las navidades pueden dar para mucho. Pero la realidad es que dos semanas no dan para tanto. Y nuestras expectativas nos juegan una mala pasada.

Las expectativas son creencias fijas y rígidas de cómo deben ser las cosas. Continuamente nuestra mente desvirtúa nuestras intenciones más nobles transformándolas en expectativas que nos dificultan la vida y nos impiden adaptarnos a la realidad de cada momento.

Nuestras expectativas de cómo deberían ser las cosas (y las personas) nos llevan a sobrereaccionar, alejándonos de nosotros mismos y de los demás.

#1 Los conflictos familiares:

En la mayoría de personas, las relaciones familiares constituyen la mayor fuente de estrés. Esto sucede porque las relaciones familiares nos despiertan patrones emocionales inconscientes que abren la ¨caja de Pandora¨ de nuestras heridas emocionales. Como consecuencia, reaccionamos en piloto automático y al hacerlo, activamos los pilotos automáticos de los demás. Por eso, aquí abajo me centraré en contarte cómo gestionar el estrés de las relaciones familiares con Mindfulness.

2 Cómo gestionar conscientemente el Estrés Navideño

2.1 Estrés, cerebro y sistema nervioso

En nuestro día a día habitual, vivimos ya de por sí, en un entorno sobrecargado de estímulos estresantes.

A estas 3 fuentes típicas de estrés que te contaba arriba, este año se suman el clima general de incertidumbre y tensión que se vive en el mundo. Todo junto representa el ¨caldo de cultivo¨ ideal para que cada vez seamos más reactivos y vivamos más inconscientemente. Y es que el estrés activa automáticamente en nuestro cerebro los circuitos de reacción inconsciente que nos llevan a reaccionar en piloto automático. Perdiéndonos en el bucle que nos aleja de lo realmente importante, de nosotros mismos y de los demás.

Por eso muy a menudo sentimos que la vida va demasiado rápido, sin que podamos estar realmente presentes. A nivel social, estos mecanismos explican porqué vivimos en una sociedad que cada vez está más enfrentada y polarizada. La saturación de información, la incertidumbre, la tensión y la inmediatez que caracterizan nuestra era son estresores muy potentes para nuestro cerebro. Nos demos cuenta o no, nuestros sistemas nerviosos han de afrontar cada día auténticos campos de minas de estímulos estresantes.

El precio que pagamos por no gestionar el estrés conscientemente es el de vivir desconectados: de nosotros mismos, de los demás y de la vida

¿Y cómo nos afecta todo esto? Pues como nuestra mente se rige por los principios que regulan el sistema nervioso, sigue el mandato que le dice a nuestro cerebro: el estrés es una amenaza y si hay amenazas tienes que estar en alerta. El problema es que esta alerta activa nuestros patrones de reacción automáticos e inconscientes. Esos patrones que nos llevan a desconectar de nosotros mismos, de los demás y de la vida.

2.2 La clave para gestionar el Estrés Navideño

Entonces ¿qué podemos hacer si no parece que el mundo vaya a cambiar de hoy para mañana?

A menudo caemos en la trampa de creer que el estrés no nos afecta. Incluso nos autoengaños pretendiendo vivir unas Navidades sin estrés. Pero más bien se trata de todo lo contrario. De hecho, pretender vivir unas Navidades sin estrés no sería un objetivo realmente realista.

La buena noticia es que podemos enseñar a nuestro cerebro, a nuestro cuerpo y a nuestro sistema nervioso a gestionar el estrés conscientemente.

La clave para afrontar el estrés es afrontarlo conscientemente: enseñando a nuestro cerebro y a nuestro cuerpo a fortalecer la capacidad de estar presentes y conectados en mitad de los desafíos, las amenazas y el estrés.

Se trata de no esperar a que se acabe el estrés o a que nuestras familias cambien para poder ser quienes realmente somos y vivir más conectados. Pero esto no es algo que podamos hacer sólo pensando. Se trata de enseñar explícitamente a nuestro sistema nervioso, a nuestro cerebro y a nuestro cuerpo, a fortalecer la capacidad de estar presentes y conectados en mitad de los desafíos, de las amenazas y del estrés. A estas alturas te preguntarás, ¿cómo gestionar el estrés de las relaciones familiares con Mindfulness?.

El primer paso es asumir que no podemos esperar a que los demás ni el mundo cambien para empezar a vivir en calma. Sólo a través de ser más consciente podrás realmente vivir tu vida de una forma más presente y más conectada. En definitiva, más satisfactoria.

3. Cómo afrontar los conflictos familiares

3.1 Conflictos familiares y patrones emocionales

Las relaciones familiares abren la ¨Caja de Pandora¨ de nuestras heridas emocionales. Por eso reaccionamos inconscientemente. Porque nuestra mente se desconecta del cuerpo y al hacerlo deja de responder a la situación en concreto para reaccionar en piloto automático dirigida por los recuerdos de muchas situaciones del pasado que nos causaron daño. Y así nuestra capacidad para ser quien realmente somos, y vivir presentes y conectados con nosotros mismos y con los demás, se ve mermada.

Como ya te habrás dado cuenta a estas alturas, pensar sobre ello y comerte la cabeza no resulta de gran ayuda para avanzar. Esto es así porque las emociones se procesan en nuestro sistema nervioso por circuitos que no son racionales. Por eso, cada vez que le damos vueltas a la cabeza sobre cómo afrontar los conflictos familiares lo que estamos haciendo es poner un parche que nos alivia de momento pero nunca llega a solucionar el problema.

Nuestras heridas emocionales están guardadas en nuestro cuerpo. Y es por ese motivo que la clave para gestionar eficazmente nuestras dificultades en las relaciones pasa por restaurar la conexión cuerpo-cerebro. Y es que, para avanzar no hay otra vía que adentrarnos a gestionar nuestras emociones de raíz. Para ello, es esencial enseñar a nuestra mente a ser más consciente de lo que se nos remueve por dentro, en el cuerpo. Y para que puedas saber cómo hacerlo, te comparto aquí abajo un vídeo con una práctica guiada exclusivamente diseñada para eso.

3.2 Cómo gestionar el estrés de las relaciones familiares con Mindfulness: Práctica guiada ¨el método de las 3 i ¨

En esta práctica que encontrarás en el vídeo de aquí abajo te acompaño a gestionar el estrés de las relaciones familiares con Mindfulness. En ella, utilizo los principios de Psicología Mente-Cuerpo que utilizo habitualmente en las consultas.

Para hacerla, escoge una de esas situaciones típicas que ya están en tu mente sobre el próximo encuentro familiar. Te animo a escoger una de esas situaciones en la que aunque por fuera no se note, dentro de ti hay algún tipo de de dificultad o de bloqueo que no te deja acabar de disfrutar, de poder ser tu misma o tú mismo.

En este vídeo encontrarás:

[00:50] – Cómo afrontar el Estrés Navideño

[03:58] – Práctica guiada: El método de las 3 i para afrontar los conflictos familiares

[05:40] – Paso #1. Invitar a tu mente a reconectar con el cuerpo

[07:00] – Paso #2. Investigar: cómo eso que sientes se relaciona con quien eres, su significado profundo

[12:33] – Paso #3. Integrar: no solo racionalmente, sino en tu cuerpo

Espero de corazón que este artículo y esta práctica te hayan servido para vivir unas Navidades más conscientes y más presentes,

Un abrazo

Maria

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